El pasado viernes 23 de enero tuvimos en Mercedarias Formación Profesional una charla muy especial con Celia Alcina Matesanz, artista de animación, que compartió con nuestro alumnado una visión honesta y realista del camino hacia la industria.
Durante la sesión, Celia recorrió su trayectoria personal y profesional desde sus inicios artísticos en un ciclo oficial de Animación 3D, las decisiones que fue tomando para orientar su perfil hacia la animación 2D, y cómo ese proceso la llevó a formarse durante dos años en Gobelins. A partir de ahí, explicó la importancia de mantener el trabajo constante en proyectos personales, incluso una vez finalizados los estudios, hasta llegar al momento actual, en el que empieza a abrirse camino profesionalmente en un estudio francés.
Uno de los mensajes que más caló entre el alumnado fue su forma de entender el aprendizaje. Celia habló abiertamente de lo que supone entrar en un entorno rodeado de muchísimo talento, de la inseguridad que eso puede generar y de cómo, lejos de venirse abajo, decidió aprovecharlo como una oportunidad para aprender de los demás, apoyarse en el grupo y crecer a base de esfuerzo y constancia. Ser “la peor de la clase”, como ella misma explicó, terminó convirtiéndose en una ventaja que marcó su evolución.
La charla puso también el foco en aspectos clave de la profesión: no perder de vista los objetivos a largo plazo, entender que el acceso a la industria es un proceso progresivo, la importancia de empezar paso a paso y de asumir distintos roles antes de llegar a puestos de mayor responsabilidad. Celia compartió además su punto de vista sobre el portfolio y la reel, destacando la necesidad de conocer bien los estudios a los que se quiere optar, adaptar el trabajo a sus referencias y apostar siempre por menos piezas de calidad frente a una gran cantidad sin un foco claro.
Otro de los temas centrales fue el valor del trabajo personal y la constancia. Tras finalizar su etapa formativa, continuó desarrollando proyectos propios, manteniendo una rutina de trabajo exigente y colaborando con otros artistas. En su segundo año de formación, participó en una producción completa en grupo, con jornadas intensivas de trabajo y una dinámica muy cercana a la realidad profesional de un estudio.
La sesión concluyó con una reflexión muy clara para el alumnado: el trabajo no cae del cielo. La animación es una profesión que exige dedicación, disciplina y compromiso a largo plazo, pero también ofrece oportunidades reales a quienes mantienen la pasión, el foco y la continuidad en su trabajo. También destacó la importancia de darse a conocer, construir una presencia profesional y entender el valor de los contactos y las redes como parte del camino hacia la industria.
Desde Mercedarias Formación Profesional agradecemos a Celia su cercanía, generosidad y honestidad al compartir su experiencia. Para nuestro alumnado fue una oportunidad única de mirarse en un espejo cercano y realista, y de entender que el camino hacia la animación profesional se construye paso a paso, desde los primeros inicios hasta la industria.